
Los diálogos forman una parte crucial en mis novelas.
Con ellos se transfiere cercanía, incluso el lector puede imaginarse el tono de voz, la lentitud de las palabras y cómo se produce el cruce de miradas entre los dialogantes.
En este fragmento, el almirante Canaris tomó una decisión sabiendo el riesgo que corría. No pudo retenerla por más tiempo, así que la comunicó a su fiel coronel Hans Oster. Por la singularidad del asunto y el secretismo que suponía, Cañarais escogió un lugar alejado de Berlín. Había anochecido y la climatología adornó la conversación de la manera más idónea.
Ahora bien, siendo costumbre en mí, ¿será un hecho histórico o quizás ficción?
Tendrás que leer la novela para averiguarlo.
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