Peculiar, sin complejos, directo e incapaz de sonreír. Así se incorpora Andrew Rogers, un agente cuya experiencia totalmente desconocida le permite una movilidad incontrolable a lo largo de la novela.
Su personalidad queda alejada de los tópicos y mantiene un rol propio. Podría decirse que Andrew es un fantasma cuyo manto aparece y desaparece a su antojo.
Del mismo modo que sucede en las 3 novelas, los personajes evolucionan durante las tramas; se relacionan en función de sus intereses permitiendo que el lector cambie su perspectiva y descubra giros inesperados.
En este fragmento de Una bala, un final Andrew sorprende a Charles al poco de haberle conocido. Éste todavía no se acostumbra a sus modales, como tampoco a su impertinente modo de actuar.
¡Descúbrele leyendo esta apasionante novela!

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